Este fin de semana hemos vivido una gran alegría en el Colegio Juan Pablo II de Alcorcón. Tres de nuestras familias —Pelayo, Manuel y Almudena— han tenido la oportunidad de recibir la bendición del Santo Padre León XIV durante su visita a Madrid..

Ha sido un momento profundamente emotivo para todos ellos, que lo describen como “un regalo de Dios” que quedará grabado para siempre en sus corazones y en la vida de sus familias.

Especialmente impactante ha sido el testimonio de la familia de Manuel, que aún sigue emocionada al recordar lo sucedido. Sus padres relatan que fue el propio Santo Padre quien pidió detener el papamóvil para poder acercarse al niño y bendecirlo personalmente, en medio de la sorpresa de toda la familia. “Fue increíble ver cómo el Papa se detenía por él y poder estar allí todos juntos”, explican. Para ellos, poder vivir ese momento con todos sus hijos ha sido un regalo irrepetible.

Muy emotiva fue también la reacción de sus hermanos. María, la segunda de los hijos, no pudo contener las lágrimas al ver a su hermano pequeño recibir la bendición del Papa. Entre risas, la familia reconoce que el resto de los hermanos aseguran estar “envidiosos” de Manuel por haber vivido este momento tan especial.

Los padres de Pelayo recuerdan también con emoción cómo, cuando menos lo esperaban, su hijo fue acercado al Santo Padre. “Cuando parecía que el papamóvil iba a pasar de largo, un guardaespaldas cogió al niño y se lo presentó a León XIV. Fue una emoción indescriptible”, relatan Alejandro y Alba. “Lo abracé como el padre más orgulloso del mundo”.

Por su parte, Natalia y Nacho, padres de Almudena, vivieron la bendición con enorme gratitud: “Fuimos muy conscientes de lo afortunados que habíamos sido al ver a nuestra hija bendecida por el Papa. Sin duda ha sido un regalo de Dios y no podemos estar más agradecidos”.

Más allá de la emoción de estos encuentros, las familias destacan especialmente el mensaje que el Santo Padre dirigió a todos los presentes:
«No tengáis miedo al matrimonio ni de formar una familia».

Un mensaje que ha resonado con fuerza en nuestro colegio y que nos recuerda la belleza de la vocación

familiar, especialmente en un tiempo en el que necesita ser cuidada, acompañada y fortalecida.