- Ayudar verdaderamente a las familias en la hermosa tarea de la educación de sus hijos
- Dar sentido trascendente a la vida del alumno según los principios de la Iglesia Católica.
- Dar una educación bilingüe de calidad desarrollando al máximo las capacidades que Dios ha puesto en cada persona.
- Integrar la familia, el tiempo libre y la escuela, de forma que entre esos tres pilares básicos de la educación haya una unidad de acción y de criterios.
"La escuela debe formar al hombre y no informarle simplemente;debe contribuir a elevarlo, debe hacerlo crecer en el orden del ser"
(Juan Pablo II, 3-XI-79)








